La influencia familiar en las decisiones médicas de los adultos mayores es ambivalente: puede bloquear su autonomía o ayudar a expresarla

  • Es la conclusión de una revisión publicada en la revista académica Innovation in Aging. La mayor parte de los estudios se concentran demasiado en los cuidados terminales, dejando otros escenarios en sombra.
  • El estudio organizó los obstáculos y apoyos para la toma de decisiones compartidas en cuatro grupos: pacientes, cuidadores, clínicos y sistema sanitario.
  • Entre las barreras para la toma de decisiones compartidas en adultos mayores aparecieron la baja alfabetización en salud, la carga económica, el malestar emocional y la evitación del final de la vida.
Imagen: INFOBAE

El análisis de 20 estudios publicados entre 2011 y 2025 mostró que la evidencia sobre toma de decisiones compartidas se concentra en el final de la vida, el soporte vital y la planificación anticipada de cuidados.

Una revisión publicada en Innovation in Aging, revista académica, concluyó que la toma de decisiones compartidas en adultos mayores de Asia oriental está condicionada por la familia, la autoridad clínica y las limitaciones de los sistemas de salud, un patrón que, según el estudio, obliga a adaptar los modelos diseñados en entornos occidentales y a ampliar la investigación más allá de la atención al final de la vida.

El análisis reunió 20 estudios publicados entre 2011 y 2025 e identificó un sesgo temático: la mayor parte de la evidencia se concentró en cuidados al final de la vida, decisiones sobre tratamientos de soporte vital y planificación anticipada de cuidados. La revisión también mostró que la literatura disponible proviene de un grupo acotado de territorios: China aportó ocho estudios, Taiwán cinco, Japón cuatro, Corea del Sur dos y Hong Kong uno.

El trabajo fue realizado por Seung Eun Lee, Misun Hwang y Yun Jiang, vinculadas a la Universidad de Yonsei, universidad de Corea del Sur, y a la Universidad de Michigan, universidad de Estados Unidos. Las autoras hicieron una revisión de alcance con el marco de Arksey y O’Malley y las directrices PRISMA-ScR, a partir de búsquedas en seis bases de datos desde su inicio hasta octubre de 2025.

La pregunta central del estudio fue concreta: qué obstáculos y qué factores de apoyo influyen en la toma de decisiones compartidas de personas de 65 años o más dentro de los sistemas de salud de Asia oriental. Para responderla, las investigadoras ordenaron los hallazgos en cuatro grupos: pacientes, cuidadores, clínicos y sistema sanitario.

La familia aparece como actor central y ambivalente en la decisión clínica

Uno de los resultados es que la participación familiar no actúa como un elemento secundario, sino como un componente central de la decisión médica. En varios estudios incluidos, los familiares tomaban decisiones en nombre del paciente, presionaban para decidir o introducían exigencias asociadas al deber filial, lo que podía reducir la participación directa de la persona mayor.

Esa misma presencia, sin embargo, también podía favorecer el proceso cuando existía participación compartida entre paciente y familia, respeto por la voluntad del enfermo y mejor comprensión de la situación clínica. La revisión describe así una dinámica ambivalente: la familia puede bloquear la autonomía del paciente o ayudar a expresarla, según cómo se negocien los papeles durante la atención.

Las autoras vinculan este patrón con normas colectivistas y con la influencia de valores derivados del confucianismo, como la piedad filial y la armonía familiar. En ese marco, el estudio sostiene que en muchas sociedades de Asia oriental la unidad familiar, y no solo el individuo, suele ser considerada el centro de autoridad para decidir sobre tratamientos, pronóstico o planificación anticipada.

La revisión también advierte contra una oposición simplista entre Oriente y Occidente. Aunque destaca la centralidad familiar en Asia oriental, recuerda que el papel dual de los allegados como apoyo o como obstáculo también fue observado en investigaciones con minorías raciales y étnicas en Estados Unidos.

Los obstáculos se repiten en pacientes, médicos y hospitales

En el plano de los pacientes, la revisión encontró barreras recurrentes: información limitada, baja alfabetización en salud, escasa comprensión de la enfermedad y de las opciones terapéuticas, deterioro del estado de salud, carga económica y malestar psicológico o emocional. También aparecieron restricciones en la autonomía y en la interacción con los médicos, además de evitación o rechazo a hablar sobre el final de la vida por creencias religiosas o actitudes frente a la muerte.

Entre los factores que favorecen la participación, el estudio señaló mayor nivel educativo, capacidad de autocuidado, mejor estado de salud, acceso a distintas fuentes de información, aprendizaje por experiencias propias o ajenas, conversación de apoyo con familiares, amigos o grupos comunitarios, y valores personales favorables a una muerte digna o a que se respeten las preferencias individuales.

En el grupo de los clínicos, las barreras más citadas fueron falta de habilidades de comunicación, incomodidad frente a la incertidumbre, explicaciones poco claras, prácticas centradas en el médico, comportamientos autoritarios, presión para decidir, interacción limitada y escaso apoyo emocional; uno de los estudios revisados también asoció la menor posibilidad de decisiones compartidas con órdenes iniciales de no reanimar emitidas dentro de los 29 días previos a la muerte, cuando el margen para deliberar se reduce.

En los sistemas de salud, la revisión identificó déficit de infraestructura de apoyo a la decisión, como ausencia de herramientas específicas, formación insuficiente, pocas oportunidades de consulta y falta de apoyo psicológico. A eso se sumaron restricciones de recursos, cobertura financiera limitada, fragmentación entre instituciones y especialidades, dificultad para localizar información adecuada y condicionantes propios de ciertos ámbitos asistenciales, como internaciones en cuidados intensivos o alto volumen anual de tratamientos.

La evidencia sigue concentrada en el final de la vida

La revisión ofrece una respuesta al interrogante principal: la toma de decisiones compartidas de los adultos mayores en Asia oriental no depende solo del diálogo entre médico y paciente. Está moldeada por la interacción simultánea entre condiciones del paciente, peso de la familia, estilo profesional y capacidad organizativa del sistema sanitario.

Ese hallazgo tiene una consecuencia metodológica y práctica. Según la publicación, los modelos de decisión compartida elaborados en países como el Reino Unido o Estados Unidos suelen asumir un vínculo principalmente bilateral entre paciente y clínico; ese diseño puede resultar insuficiente si se lo traslada sin ajustes a contextos donde la familia y las restricciones institucionales ocupan un lugar.

Las autoras sostienen que la investigación futura debería salir del foco dominante en el final de la vida. Aunque ese campo vuelve más visibles los conflictos sobre autonomía, valores y autoridad para decidir, la concentración en ese tipo de casos limita la comprensión de cómo funciona la toma de decisiones compartidas en la atención ambulatoria, el manejo de enfermedades crónicas, las decisiones quirúrgicas y otros escenarios no terminales.

La revisión también tiene límites reconocidos por sus autoras. Solo incluyó publicaciones en inglés, no buscó en bases regionales y trabajó con estudios de un número restringido de países y regiones, lo que puede dejar fuera evidencia local y no captar toda la diversidad de Asia oriental.

Además, los estudios incluidos no definieron de la misma manera la toma de decisiones compartidas. Algunos abordaron ese concepto de forma explícita y otros lo hicieron a través de prácticas relacionadas, como la planificación anticipada de cuidados o las decisiones sobre el final de la vida, lo que dificulta la comparación directa entre resultados.

Fuente: INFOBAE