Un mayor consumo de carne podría reducir riesgo de demencia en personas mayores con riesgo genético
- Un reciente estudio realizado por investigadores suecos sugiere que un mayor consumo de carne podría preservar las facultades cognitivas y reducir el riesgo de demencia en personas predispuestas genéticamente.

La proporción de alimentos vegetales y animales es heterogénea en las dietas humanas ancestrales, pero hace 2,5 millones de años se produjo un cambio general hacia un mayor consumo de carne. Sin embargo, en la actualidad, existe una escasez de investigaciones sobre dieta y salud cerebral.
Conscientes de ello, investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) han llevado a cabo un estudio en el que se ha podido constatar que las personas mayores con riesgo genético de padecer la enfermedad de Alzheimer no experimentaron el aumento esperado en el deterioro cognitivo ni en el riesgo de demencia al consumir cantidades relativamente grandes de carne.
“Este estudio puso a prueba la hipótesis de que las personas con el gen APOE 3/4 y 4/4, que influye en el riesgo de padecer Alzheimer, tendrían un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia con una mayor ingesta de carne, basándose en que APOE4 es la variante evolutivamente más antigua del gen APOE y podría haber surgido en un periodo en el que nuestros antepasados consumían una dieta más rica en productos de origen animal”, explicó el prof. Jakob Norgren, primer autor del estudio e investigador del Departamento de Neurobiología, Ciencias del Cuidado y Sociedad del Karolinska Institutet.
El estudio siguió a más de 2.100 participantes del Estudio Nacional Sueco sobre Envejecimiento y Cuidados, Kungsholmen (SNAC-K) durante un máximo de 15 años. Todos tenían 60 años o más y no presentaban diagnóstico de demencia al inicio del estudio. Se analizó la asociación entre la dieta autoinformada y las medidas de salud cognitiva, ajustando por edad, sexo, nivel educativo y factores del estilo de vida.
Con un menor consumo de carne, el grupo con los genotipos APOE 3/4 y 4/4 presentó más del doble de riesgo de demencia que las personas sin estas variantes genéticas. Sin embargo, este mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia no se observó en el quintil de participantes que consumían más carne. Su consumo medio se estima en aproximadamente 870 gramos de carne por semana, estandarizado a una ingesta energética diaria de 2000 calorías.
“Quienes consumían más carne en general presentaban un deterioro cognitivo significativamente más lento y un menor riesgo de demencia, pero solo si tenían las variantes genéticas APOE 3/4 o 4/4”, según el prof. Jakob Norgren.
Los hallazgos también podrían ir más allá de la salud cerebral. En un análisis posterior, los investigadores observaron una reducción significativa de la mortalidad por todas las causas en portadores de los alelos APOE 3/4 y 4/4 con un mayor consumo de carne sin procesar.
En síntesis, los resultados de este estudio, publicado en ‘JAMA Network Open’ sugieren que las recomendaciones dietéticas convencionales pueden ser perjudiciales para un subgrupo de la población definido genéticamente. Para quienes saben que pertenecen a este grupo de riesgo genético, los resultados ofrecen esperanza, ya que el riesgo podría modificarse mediante cambios en el estilo de vida.
Fuente: IMMÉDICO

