Un Chahuiztle llamado Eugenio Sánchez Aldana

Por José Luis Camacho López*.- Eugenio, Sánchez Aldana (1937-2026) no se explicaba por qué se conmovía hasta hacerlo llorar, escuchar la música de las bandas pueblerinas, de “las pequeñas orquestas de músicos trashumantes que tocan en los mercados y las calles, los escuetos grupos musicales o un solista callejero que con su afinada trompeta toca alguna melodía de las ya consagradas en el gusto mexicano”.
Eugenio superaba la estatura normal del mexicano. Fácil medía más de 1.80. Era la viva imagen de un conquistador español. Nada que ver con un indígena. Barba y bigote pulcramente recortados, blanco, alto, delgado, y “bien parecido”, decían Alejandra Maldonado y Margarita Ortega, las muchachas que por muchos años lo ayudaron en la producción de El Chahuiztle.
El discurso musical de Eugenio era uno de los que representaba la mexicanidad en Radio Educación, una de las columnas vertebrales del pensamiento crítico y disidente del estatus quo con la recuperación de las lenguas, la música y las tradiciones indígenas y populares. Esta mexicanidad se expresaba en programas de El Chahuiztle, desaparecido a partir del 4 de julio de 2010, un hecho en sentido contrario a lo que marcó la Convención General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNES) sobre la diversidad cultural “como una característica esencial de la humanidad”, la cual “constituye un patrimonio común de la humanidad que debe valorarse y preservarse en provecho de todos”.
El hecho fue que El Chahuiztle, un programa emblemático de Radio Educación falleció súbitamente el domingo 4 de julio de 2010.
Para los radioescuchas fue una expresión de censura oficial. La versión de la autoridad fue que la culminación del tradicional programa se debió a la jubilación y retiro voluntario de su productor fundador, Eugenio Sánchez Aldana. Una de las tácticas oficiales para acabar con programas incómodos de la emisora o achicar la planta laboral de base era ofrecerles el retiro voluntario a sus trabajadores. Este fue el caso del productor Sánchez Aldana.
Desde 1996 las autoridades de la emisora buscaban poner fin a este tipo programas. En esa ocasión se utilizó al Comité Técnico de Evaluación para intentar acabar con esta serie radiofónica. Eugenio Sánchez Aldana se opuso, lo informó al aire a sus radioescuchas y por ello unos 450 oyentes se presentaron en la explanada de la emisora a protestar durante un maratón musical convocado por El Chahuiztle.
Su caso fue discutido en el programa El fin justifica los medios, que en ese momento era conducido por Gabriela Granados. Sánchez Aldana defendió su programa. Se usaba al Comité, integrado por cuatro representantes de la administración y ocho trabajadores, como espada de Damocles contra El Chahuiztle y otro programa, Quién canta, producido y conducido por Cruz Mejía, otro productor que fue perseguido y no grato a las administraciones de Radio Educación.
Cuando el domingo cuatro de julio de 2010 murió de improviso El Chachuiztle, en su velorio, los dolidos deudos optaron por bailar en el estacionamiento de Radio Educación al ritmo del son, con una cadencia entre monótona y un sentimiento triste y nostálgico. Pesaba en el ambiente mortuorio un silencioso enrarecimiento por más que el director Antonio Tenorio Muñoz Cota, intentaba amortiguar la tensión del ambiente con elogios excesivos a Sánchez Aldana, conductor histórico del escuchado programa dominguero.
“Ya se nos cayó el Chahuiztle”, fue la irónica expresión de uno de sus numerosos radioescuchas, cuyas voces no fueron tomadas en cuenta para terminar el ciclo de uno de los programas emblemáticos de la mexicanidad que en Radio Educación, tenía como su característica original una expresión de crítica política tanto en el discurso hablado como en el musical.
Para hacer menos penoso y doloroso el duelo por la muerte de El Chahuiztle, los radioescuchas llevaron un tamal “zacahuil” y luego un pastel hecho por Andrea Fernández, locutora largamente perseguida, censurada y acosada por expresar al aire sus opiniones políticas en la cabina de Radio Educación. La nueva dirección de Antonio Tenorio Muñoz Cota y la ex sindicalista Hilda Saray, como directora de Producción, le prohibieron participar a Fernández en “vivo” en los programas de la emisora por estar de “permiso”; por cursar una maestría en comunicación y periodismo. Y se lo pusieron por escrito.
Jorge Montar, uno de sus radioescuchas de El Chahuiztle, atribuyó el fin del programa al contenido de crítica política que mantenía el programa. El miércoles 7 de julio, en el programa del Defensor del Radioescucha, a cargo de Ernesto Villanueva, una de sus conductoras, Mari Carmen García lo niega al aire: “fue por jubilación”. Asume la voz oficial de Radio Educación y rechaza que fuera por censura al dar lectura en bloque de varias llamadas de oyentes que se quejaron del fin del Chahuiztle, entre ellas la de Jorge Montar. La conductora se sorprende por las 19 llamadas de los radioescuchas chahuiztleros, un número que en esa emisión regularmente no pasaba de cinco.
La censura pesó en la opinión de los oyentes como principal argumento para terminar con el programa. El gancho fue la oferta de retiro voluntario que le hicieron al productor Sánchez Aldana. Ocho meses antes, el domingo 15 de noviembre de 2009, en el décimo noveno aniversario de El Chahuiztle, transmitido en “vivo” por la señal de Radio Educación desde el Foro del Museo Nacional de Culturas Populares en Coyoacán, a Eugenio se le salió por el micrófono una expresión sobre el presidente Felipe Calderón. “Es un pendejo…” ¿Salió al aire?, preguntó Eugenio. Sólo hubo en sus pobladas cejas de diablo un leve movimiento, como diciendo “pues ni modo”.
La gente aplaudió a Sánchez Aldana por esa expresión momentánea de ira pública. Nunca perdía la calma, hasta ese día. Su crítica contra el gobierno de Calderón era incisiva, ácida, demoledora en sus programas. Eran poco antes de las once de la mañana de ese domingo de noviembre del año 2009 cuando se le escuchó por el mil 60 de Amplitud Modulada, esa expresión de irritación por la inseguridad pública en el país, una de cuyas víctimas, había sido uno de sus ayudantes, don Arturo.
Eugenio fue llamado para ser reprendido por Hilda Saray, directora de Producción y Planeación de la emisora. “Ahora estamos del otro lado”, le dijo a Eugenio, a manera de justificar el regaño al fundador y creador de El Chahuiztle por su intempestivo exabrupto en el Museo de Culturas Populares. Sánchez Aldana pensó que el asunto se había cerrado. Algunos meses después le vino la oferta del “retiro voluntario” que le permitiría obtener una retribución económica y su jubilación, pero también la desaparición de su plaza de base y el fin de El Chahuiztle. Eugenio no lo pensó en ese momento. Las consecuencias vinieron después. Se afligió cuando se le negó a su equipo continuar la serie.
Sánchez Aldana rechazaba cualquier tipo de motivación ajena a su decisión de irse de Radio Educación y terminar con El Chahuiztle. Su equipo de producción y trabajadores de la emisora pensaron en sentido contrario. Sepultar El Chahuiztle fue siempre una tentación de las administraciones de la emisora. El retiro voluntario fue la oportunidad que les dio Sánchez Aldana para extinguir el programa.
Cuando el equipo de El Chahuiztle se reunió con la directora de Producción, Hilda Saray, y la subdirectora de Producción, Lourdes Barrera Moreno, para solicitarle la continuidad del programa sin Sánchez Aldana, la respuesta fue un no tajante y mucho menos dirigido por Gerardo Ayala, un médico veterinario y músico, acompañante de Sánchez Aldana que en cada programa, era uno de los críticos de Calderón.
Los pretextos para no continuar la serie fueron que la normatividad no lo permitía, que no tenía base, que no era trabajador de la emisora, cuando en Radio Educación existían programas conducidos por personas que ni tienen base, ni son trabajadores de la emisora como Froylán López Nárvaez, conductor de Mi otro yo; José Luis Miranda, conductor de un programa de opinión Política en plural, y Sergio Canales y Marco Díaz de León, productores y conductores del programa Del Campo y de la Ciudad, quienes los producían por honorarios.
El hecho es que el domingo 4 de julio de 2010 fue un “mal día” llegó a decir Cruz Mejía porque es el aniversario de la independencia “gringa”. El día que escogió Eugenio Sánchez Aldana para darle fin a un programa que nació con el objetivo de darle voz a “nuestros músicos rústicos, a los que huelen a tierra y al sudor que produce el trabajo campesino y citadino”, según el manifiesto de El Chahuiztle, redactado por el propio Sánchez Aldana e ilustrado por el caricaturista RRuizte.
Cada domingo a las 10:30 de la mañana, desde los estudios de Radio Educación en la colonia del Valle, El Chahuiztle era una manifestación de alegres y contagiosos sonidos diversos que le daba a Radio Educación un aire festivo, de domingo refrescante, de gozo y gratificaciones para sus radioescuchas
*Periodista y académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM.

